1.1. Diseño organizativo


Medialab-Prado como tal no es una empresa con personalidad jurídica propia. Es un programa vinculado al Área de las Artes del Ayuntamiento de Madrid. Sin embargo, como gestor de actividades culturales (que denominaremos productos culturales) es factible transpolar su estructura a la de una empresa. En ocasiones denominaremos a Medialab-Prado, programa o institución, como sinónimos de empresa cultural.

Una empresa dedicada a la investigación y desarrollo de la cultura digital, parada en la tecnología, se ubica en el que actualmente se denomina sector quinario de la economía. Este sector, en el que se concentran las TICs, es uno de los que posee actualmente mayor potencial de desarrollo. Pero para ello, aquellos emprendimientos que se aventuren a moverse en este terreno, han de tener presente que la innovación y la adaptación rápida son dos valores fundamentales para no quedar a mitad de camino.

Hoy en día el avance de las TICs en determinados estratos (sociales, económicos, geográficos, de edad) aumentó la distancia de acceso a ese mismo recurso por parte de otros. Atender ese fenómeno y trabajar en subsanarlo es uno de los motivos de los emprendimientos basados en la filosofía livings-lab. Avanzar en ese propósito está en las bases de la misión de Medialab-Prado, aunque en los hechos le cueste cumplir con tales objetivos. Internet es uno de los factores que más ha influido en el cambio de la cadena de valor. Eso, como no podría ser de otra manera, repercutió en el mundo empresarial y el de la cultura. Un programa como el que desarrolla Medialab-Prado en su sector es potencialmente rentable, máxime si se considera el punto de que como pocas veces la cultura y sus manifestaciones son analizadas como productos comerciables a través de la web.

En el caso de Medialab-Prado no solo se apoyan en Internet y las nuevas tecnologías para difundir sus productos, sino que crean y desarrollan mediante esta vía. La estructura directiva del programa es clara. Poseen un director (ex cargo político asignado por el Ayuntamiento de Madrid y actualmente funcionario de la empresa pública Madrid Arte y Cultura S.A. (MACSA S.A.) de quien depende el resto del equipo que es en su mayoría de carácter técnico. Existen roles asignados a un productor ejecutivo y una coordinadora, pero ellos mismos definen que sus roles son flexibles en la toma de decisiones cotidianas. Entendemos por tanto que la adhocracia es el tipo de estructura que mejor define a Medialab-Prado, como suele ocurrir en la mayoría de las empresas del sector cultural. “La dirección está distribuida, de forma que se ha creado una red de ‘comisarios’ cada uno de los cuales dirige una línea de trabajo”, según se lee en el Dossier de prensa (p.5) de la entidad. Estos “comisarios” suelen adaptar sus decisiones (siempre dentro de una línea de trabajo) a la circunstancia de un momento dependiendo del proyecto que estén coordinando. Los roles de los mediadores culturales son en contraposición más rutinarios, puesto que sus tareas están claramente definidas, aunque en lo cotidiano esto no signifique una repetición de acciones estandarizadas.

1.2. Planificación


En lo referente a la planificación, el programa Medialab-Prado trabaja con un sistema de proyección anual de actividades al comienzo del año lectivo. En el Informe de Actividades que Medialab-Prado entregó al Ayuntamiento en el ejercicio 2009-2010 se constata que existen mecanismos de planificación y control para el ejercicio anual del programa. En el documento se especifica que “se realizará un envío trimestral a la Dirección General de Proyectos Culturales” del Ayuntamiento de Madrid dando cuenta de las actividades. En este mismo informe se indica que “habrá una memoria (anual) que recoja las actividades desarrolladas”.

1.3. Control y dirección recursos humanos


En materia de control el Ayuntamiento estableció en el pliego donde se detallan las actividades establecidas para el programa Medialab-Prado (también en el informe se contempla similar circunstancia para el programa Intermediae –Matadero, asociado a Medialab-Prado) que se “reserva el derecho de efectuar en cualquier momento los controles y auditorías que estime oportuno para comprobar el correcto cumplimiento de las obligaciones del adjudicatario. Se menciona además que deberá existir “coordinación entre responsables de Matadero y otras instalaciones dependientes del Área de las Artes del Ayuntamiento de Madrid.

Cabe destacar que el programa Medialab-Prado, según ellos mismos lo definen, “no tiene independencia jurídica como para negociar y actuar, siempre se tendrá que buscar la manera de acceder a la financiación”. Para ello hay una serie de partidas a las que se puede acceder a través del Ayuntamiento (partidas en concurso del Estado y otras de la administración pública). Para intentar una mayor agilidad suelen sacar dinero de su presupuesto y entregarlo a una empresa gestora. Si es privada se la selecciona mediante concurso, si es pública municipal (como la que gestiona este 2011) se emite un decreto de encomienda desde el Ayuntamiento que decide que el presupuesto destinado a Medialab-Prado pasará a MACSA para que gestione este dinero. Por tanto cualquier contratación, facturación, acuerdo al que se llegue será concretado por MACSA y no por Medialab-Prado. Para esclarecerlo, Medialab-Prado no es el caso de instituciones públicas que pueden emitir facturas con su nombre y recibir ingresos con su nombre, tal cual explicaron a Cultulab el coordinación general, adjunto a dirección, José Miguel Medrano, y Mónica Cachafiero, quién desempeña en el área de Realización de proyectos.

La investigación desarrollada dejó en evidencia una ausencia de problemas de agencia. La dependencia de Medialab-Prado con respecto al Ayuntamiento de Madrid es clara, su independencia de acción, en principio, también lo es. Según se desprende de la entrevista realizada con representantes del programa, no existe disconformidad o discrepancias entre el Ayuntamiento y el programa Medialab-Prado. Tanto Medrano como Cachafiero mencionaron que “hay conformidad” con el desarrollo del programa.


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