1.1. Derecho de la Cultura en general


Tanto el objetivo principal de Medialab-Prado, que en su dossier de prensa (p.4) se declara ser “crear una estructura en la que tanto la investigación como la producción sean procesos permeables a la participación de los usuarios”, como su afirmación continua que “las actividades son gratuitas y abiertas al público general” (ob.cit.), compaginan perfectamente con lo se entiende por el Derecho de la Cultura. Según Jesús Prieto de Pedro en El Derecho de la Cultura (p.266), éste “no puede tener otro objetivo que la garantía del libre desarrollo de los procesos de creación, transmisión y conservación de la cultura". El titular de la Cátedra Andrés Bello de Derechos Culturales lo define como “un instrumento clave para garantizar los procesos culturales, la libertad cultural, la diversidad y el pluralismo, en definitiva, para garantizar los derechos culturales". (ob.cit., p.266)

El derecho a la libre participación en la vida cultural, que defiende Medialab-Prado con ser abierto para todos, está fijado también en la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, tanto en el Artículo 22, como -más explícitamente- en el Artículo 27.

  • Artículo 22 Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad.

  • Artículo 27 1. Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.

También la Constitución Españolarecoge el enfoque garantista de la cultura, es decir no es reguladora ni legisladora. Según Jesús Prieto de Pedro (El Derecho de la Cultura, p.271), presenta más bien una “concepción de la cultura como un ámbito de derechos fundamentales específicos, la libertad de la creación cultural, el derecho a la cultura, el derecho de participación en la vida cultural”. Literalmente dice la Constitución en el Artículo 20, 1 b : “Se reconocen y protegen los derechos a la producción y creación literaria, artística, científica y técnica.”

Todos estos derechos y declaraciones nombrados subrayan y apoyan las intenciones de Medialab-Prado de ser un centro abierto para cualquier persona a la que se posibilita a crear libremente. Así Medialab-Prado está ofreciendo las condiciones para este proceso, que se ve fomentado tanto en los Derechos Humanos como en la Constitución Española.

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1.2. Derecho Internacional aplicado


Siendo Medialab-Prado un centro con usuarios internacionales, cuyo tema principal, la cultura digital, destaca por ser totalmente actual y sin límites, no sorprende que muchas de sus activades se basan en colaboraciones, tanto internacionales como nacionales. Cultulab por lo tanto se preguntó cuáles son las bases jurídicas que subyacen a estos proyectos.

Como ya se ha formulado en el ánalisis del contexto de Medialab-Prado, la institución tiene una relación muy estrecha con entidades de carácter similar, sobre todo en el ámbito iberoamericano. Estos proyectos colaborativos se ven fomentados en la Carta Cultural Iberoamericana, aprobada por la XVI Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno el 4 y 5 de noviembre de 2006 en Montevideo, Uruguay. Se trata no de un tratado internacional comprometedor, sino de una declaración política, que retoma la intención que ya se formuló en la XIV Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno celebrada en Costa Rica en 2004 de buscar “nuevos mecanismos de cooperación cultural iberoamericana, que fortalezcan las identidades y la riqueza de nuestra diversidad cultural y promuevan el diálogo intercultural". Entre los objetivos principales de la Carta aparecen la "estructuración del «espacio cultural iberoamericano»" y la intención de impulsar la cooperación cultural. Para el caso de Medialab-Prado sobre todo el Principio de la Participación, que reconoce la participación ciudadana como esencial, resulta relevante. Además destaca el Principio de Complementariedad, en el que se considera como importante la complementariedad entre lo económico, lo social y lo cultural. Este último se menciona aquí como propuesta para Medialab-Prado de también tener en cuenta este punto de vista. La Carta especifica sus ámbitos de aplicación, de los cuales el de «Cultura, Ciencia y Tecnología» es el que afecta a Medialab-Prado. Destaca sobre todo el fin de « promover el desarrollo y la utilización de las nuevas tecnologías como oportunidades de creación, producción, difusión y promoción de bienes y servicios culturales, así como su contribución a la formación de nuevos públicos y al intercambio cultural entre los países ».

Leer la Carta Cultural Iberoamericana completa:




















Como conclusión resta decir que Medialab-Prado coincide con sus objetivos y proyectos totalmente con la Carta Cultural Iberoamericana, especialmente en lo ahora resumido. Al mismo tiempo se puede considerar que esta declaración política sirve como apoyo y instrumento facilitador para sus actividades.

Un apoyo parecido también se deduce de la Convención sobre la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales, Paris, 20 de octubre de 2005, de la UNESCO, que precisa “fomentar el diálogo entre culturas a fin de garantizar intercambios culturales más amplios y equilibrados” y “fortalecer la cooperación y solidaridad internacionales en un espíritu de colaboración” entre otras cosas.

En el curso de sus investigaciones, Cultulab preguntó directamente a Medialab-Prado por los procedimientos legales en caso de colaboraciones del centro. En una entrevista telefónica, José Miguel Medrano, coordinador general de Medialab-Prado, vuelve a hacer hincapié en que el centro no tiene personalidad jurídica y que por lo tanto tampoco existen contratos de colaboración. En el caso de proyectos conjuntos con instituciones latinoamericanas, José Miguel Medrano explica que las relaciones mayoritariamente se establecen por la Agencia Española de Cooperación. Según su definición, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), es una Entidad de Derecho Público adscrita al Ministerio de Asuntos Exteriores, que figura como el órgano de gestión de la política española de cooperación internacional para el desarrollo. Su objeto es el fomento, la gestión y la ejecución de las políticas públicas de cooperación internacional para el desarrollo, dirigidas a la lucha contra la pobreza y la consecución de un desarrollo humano sostenible en los países en desarrollo. Como uno de sus fines menciona “impulsar el papel de la cultura y el conocimiento en el desarrollo, prestando especial atención al fomento del respeto a la diversidad cultural”, que debe ser el ámbito en el que se mueven los proyectos de colaboración de Medialab-Prado. José Miguel Medrano resalta, que tales colaboraciones se limitan en que se utiliza un modelo elaborado por Medialab-Prado y el centro da su nombre y ayuda en la difusión. Toda la organización de la actividad se desarrolla en el lugar, como funciona por ejemplo con los encuentros AVLAB en Córdoba, Argentina, o São Paulo, Brasil.

Leer toda la entrevista:



En el ámbito europeo, colaboraciones y intercambios de proyectos culturales también se ven incitados desde una perspectiva jurídica. En términos generales, "la Unión Europea quiere mantener la diversidad (cultural), fomentarla y hacerla accesible al resto del mundo". (ver link) Estos objetivos se especifican en el Tratado de Maastricht, publicado en el Diario Oficial núm C 191 de julio de 1992.

TÍTULO IX
CULTURA
Artículo 128
1. La Comunidad contribuirá al florecimiento de las culturas de los Estados miembros, dentro del respeto de su diversidad nacional y regional, poniendo de relieve al mismo tiempo el patrimonio cultural común.
2. La acción de la Comunidad favorecerá la cooperación entre Estados miembros y, si fuera necesario, apoyará y completará la acción de éstos en los siguientes ámbitos:
- la mejora del conocimiento y la difusión de la cultura y la historia de los pueblos europeos;
- la conservación y protección del patrimonio cultural de importancia europea;
- los intercambios culturales no comerciales;
- la creación artística y literaria, incluido el sector audiovisual.
3. La Comunidad y los Estados miembros fomentarán la cooperación con los terceros países y con las organizaciones internacionales competentes en el ámbito de la cultura, especialmente con el Consejo de Europa.
4. La Comunidad tendrá en cuenta los aspectos culturales en su actuación en virtud de otras disposiciones del presente Tratado.
5. Para contribuir a la consecución de los objetivos del presente artículo, el Consejo adoptará:
- por unanimidad, con arreglo al procedimiento previsto en el artículo 189 B y previa consulta al Comité de las Regiones, medidas de fomento, con exclusión de toda armonización de las disposiciones legales y reglamentarias de los Estados miembros. El Consejo se pronuncia por unanimidad durante todo el procedimiento previsto en el artículo 189 B.
- por unanimidad, a propuesta de la Comisión, recomendaciones.


Además se elaboró más recientemente la Agenda Europea para la Cultura, publicada en el Diario Oficial de la Unión Europea del 29.11.2007. La Agenda marca como objetivos estratégicos:

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Aunque no literalmente, pero sí en cuanto al contenido, la Agenda Europea para la Cultura coincide con el Plan de trabajo del Consejo en materia de cultura (2011-2014), en el que se mencionan prioridades parecidas y se crean numerosas comisiones para la elaboración y realización de sus fines.

En ámbito práctico, desde luego, ha de reconocer que las colaboraciones se desarrollan de una manera sobre todo efectiva, que no tiene por qué ser muy formal. Así aseguró José Miguel Medrano, que Medialab-Prado se rige sobre todo por su idea primordial, que es posiblitar acceso libre a sus líneas de trabajo y actividades. Instituciones que se acercan intersadas en una colaboración, simplemente tienen que cumplir unos criterios básicos. Estos criterios incluso dependen del tipo de proyecto o de la línea de trabajo en la que se realiza, muchas veces se arregla de una manera muy informal, puede ser también solamente oral, en otros casos existen unas pautas escritas, como por ejemplo en los encuentros Interactivos?. En un documento ejemplar (véase a continuación) que facilitó el centro a Cultulab, se fijan principalmente cuestiones de responsabilidades y condiciones de los participantes. De ninguna manera se trata de un contrato oficial, marcando derechos y deberes de las dos partes.

Leer documento ejemplar Interactivos?:



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